En el cuerpo
- Opresión en el pecho o nudo en la garganta
- Falta de aire y suspiros constantes
- Vacío en el estómago, boca seca
- Agotamiento y debilidad muscular
- Sueño roto o exceso de sueño
- Sensación de irrealidad, como estar fuera de ti
Consejera de duelo · Diplomada en tanatología · Sesiones online
Soy Ani Raimondi. Acompaño procesos de duelo por muerte, por cambios significativos y por lo que no pudimos vivir. No vengo a quitarte el dolor, porque el dolor va a estar: vengo a que no tengas que sostenerlo en soledad y a que encuentres, a tu tiempo, una forma de seguir viviendo con esa ausencia.
Sesiones 100% online, desde donde estés. Te respondo yo, en persona.

Qué acompaño
Acompaño procesos de duelo: por una muerte, por una pérdida simbólica o por un cambio significativo de la vida. Hay pérdidas que nadie nombra ni reconoce y que aun así lo cambian todo: una separación, los padres que no tuviste, un sueño que no se cumplió, una etapa que terminó, la salud que tenías, una mascota. Esas también merecen ser acompañadas.
Acompaño a cada persona de forma única, porque lo que se vive en un duelo es completamente personal. El primer paso suele ser reconocer lo que te está pasando: en el duelo duele el cuerpo, duele la mente, duele el alma, y duelen el pasado, el presente y el futuro.
El duelo y el mar
Vivo cerca del mar y paso mucho tiempo en él: es el lugar donde me ordeno. Por eso lo uso tanto para explicar lo que pasa en un duelo. Hay días quietos, en los que puedes entrar y flotar, y días en los que las olas llegan sin avisar y te revuelcan.
Que vuelva una ola grande no significa que hayas retrocedido. Es el mismo mar. Con el tiempo aprendes a mirarlo, a reconocer cuándo viene y a no pelearte con ella, porque quien se agota siempre es quien nada contra la corriente.
Por eso el duelo no avanza en línea recta: se mueve como la marea. Y por eso necesita paciencia, respeto y tu propio tiempo.
Lo que sientes es normal
El duelo tiene manifestaciones físicas, emocionales y mentales muy concretas. Aparecen porque el cuerpo está sosteniendo todo lo que estás viviendo: las emociones, las sensaciones y también lo que todavía no puedes poner en palabras. Son reacciones frecuentes ante una pérdida, y saber que existen suele traer algo de calma.
Pedir ayuda es el primer paso, no el último recurso. No hace falta estar al límite para dar ese paso: cuanto antes puedas nombrar lo que te ocurre, más acompañado será el camino.
Con el tiempo y con acompañamiento, la intensidad va bajando. Y en mi rol de acompañante te diré siempre con claridad cuándo conviene una derivación o trabajar en conjunto con un profesional de la salud.
Cómo trabajo
«Ante el dolor tenemos dos posibilidades: construirnos o destruirnos. Y esa es nuestra decisión».
Carla Calvi
No hacemos el duelo de una persona, sino de lo que esa persona significaba en nuestra vida. Por eso no existen dos duelos iguales, ni siquiera dentro de una misma familia.
El dolor está porque hubo amor, y no se puede arrancar. Lo que sí podemos hacer en el acompañamiento es atravesarlo, integrarlo y transformarlo: que deje de ocuparlo todo y encuentre un lugar donde puedas vivir con él.
Todas las emociones que aparecen en el duelo se pueden nombrar aquí sin que nadie las juzgue. Las incómodas no son enemigas: están ahí para que les demos lugar. Mi lugar es acompañarlas contigo, sin empujarte a salir de ellas antes de tiempo.
Hay días buenos y semanas en las que vuelve todo de golpe. No es un fallo tuyo ni una recaída: es así como funciona. Por eso hace falta paciencia, respeto y tiempo para atravesarlo de forma saludable.
En el duelo aparece una y otra vez la pregunta de por qué. En el acompañamiento te invito a cambiarla por un para qué: no para justificar la pérdida, sino para encontrar un sentido en el dolor y resignificar lo vivido.
No hay etapas obligatorias que cumplir ni un plazo que respetar. Vamos al paso que tú puedas sostener, y lo que hoy no se puede mirar, se mira otro día.
El acompañamiento en duelo no sustituye a un tratamiento psicológico o psiquiátrico, y no realizo diagnósticos. Si hace falta, te lo digo y te oriento hacia dónde ir.
Próximamente
Un grupo reducido de personas en duelo, siempre las mismas, encontrándose cada cierto tiempo. Un espacio seguro para transitar el proceso junto a otras personas que lo están atravesando, donde lo que comparte cada persona sostiene al resto.
Un encuentro puntual, sin compromiso de continuidad, para trabajar algo concreto del duelo. Se hace entre todos: compartiendo, poniendo el cuerpo y llevándote herramientas que nacen de lo vivido ahí dentro.
Porque no solo se hace duelo por una muerte: también por lo que no recibimos, por la vida que imaginábamos y por quienes fuimos. Son encuentros para mirar de frente lo que quedó dentro, desde la experiencia y el cuerpo, en un espacio cuidado y con otras personas al lado.
Cuatro herramientas
De todo lo que trabajamos en el acompañamiento, hay cuatro cosas que le sirven a casi cualquier persona que está atravesando una pérdida.
«No superarás la pérdida: aprenderás a vivir con ella».
Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler

Ya debería estar mejor, ya debería rendir en el trabajo, ya debería poder. El duelo obliga a frenar y ese freno hay que escucharlo. Vivimos en un mundo donde todo es para ya; tu proceso no funciona así.
No tengas miedo a la emoción: está ahí para contarte algo. Si sientes miedo, háblalo. Si estás triste, llora, escríbelo. Si sientes culpa, háblala hasta encontrarle un para qué. Lo que callamos no se va: se queda dentro esperando, y al final acaba pidiendo paso de otra manera. Nombrarlo, aunque sea en voz baja o en un papel, hace que deje de doler a solas.
El dolor necesita su lugar: no se trata de evitarlo. Pero el sufrimiento te ancla a lo que ya no va a pasar: el viaje que quedó pendiente, la conversación que quedó a medias. El amor, en cambio, sí puedes traerlo al presente: lo que esa persona te enseñó, lo que te hacía sentir, los gestos que se te quedaron pegados. Nada de eso murió con ella. Sigue siendo tuyo, y puedes llevarlo contigo el resto de tu vida.
Come de forma saludable, duerme lo que puedas, bebe agua. Da paseos al aire libre aunque sean cortos: la naturaleza te conecta con el aquí y ahora, y oxigena para poder procesar lo que estás viviendo. Y no te aísles de todo: acepta la compañía, aunque sea en dosis pequeñas.
Recursos gratuitos
Comparto material, herramientas y reflexiones en mi canal de WhatsApp: para los días difíciles, entre sesiones o si todavía no es momento de pedir cita.
Y en los artículos escribo sobre lo que más me preguntan: cuánto dura un duelo, qué es normal sentir y cuándo conviene pedir ayuda.
Si acompañas a alguien
Casi nadie nos enseñó a sostener el dolor de otro. Por eso, desde el cariño y desde el no saber, solemos decir frases que hacen daño a alguien que está en un momento muy vulnerable.
Todas ponen presión sobre alguien que ahora mismo no puede, y que ni siquiera sabe cómo hacerlo.
Ante la duda, pregunta. Y mira y escucha lo que necesita el otro, no lo que tú necesitarías.
Nuestro lugar es acompañar el dolor, no quitarlo. El dolor va a estar igualmente: lo que hace falta son personas capaces de sostenerlo al lado.
Sobre mí
Soy consejera de duelo, diplomada en tanatología y con doble certificación: por la ALET (Asociación Latinoamericana de Estudios Tanatológicos) y por la SEIT (Sociedad Española e Internacional de Tanatología). Argentina viviendo en España, acompaño online a personas de cualquier país de habla hispana.
A lo largo de mi vida atravesé varios duelos que me marcaron profundamente. En esos procesos elegí que el dolor fuera el motor para cambiar mi vida, y entendí algo que hoy sostiene todo mi trabajo: no podemos controlar lo que nos pasa, pero sí podemos elegir qué hacer con eso que nos pasa.
También sé lo que significa estar acompañada, porque tuve la fortuna de estarlo. Me acompañó Carla Calvi, a quien admiro profundamente y quien puso la tanatología en mi camino. De ahí viene mi forma de trabajar: con cuidado, respeto y empatía, sabiendo que cada duelo es único.
También estudié Psicología, sin titulación oficial, y actualmente me estoy formando como terapeuta gestalt.
Nadie muere para que aprendas. Aprendemos del proceso y de lo que hacemos con lo vivido. Y como lo único que sabemos al nacer es que vamos a morir, TE INVITO A VIVIR.
Comparto contenido sobre duelo en Instagram y TikTok, en mi canal de YouTube Hablemos del dolor y en mi canal de WhatsApp, donde voy dejando lecturas y avisos.
Lo que cuentan los dolientes
Palabras de personas que ya hicieron este camino. Puedes leerlas todas en mi perfil de Google.
Llegar a Ani fue una de las cosas más lindas que me pasó. Tiene una calidez tan especial que desde el primer momento hace sentir a las personas escuchadas, cuidadas y contenidas. Logra que cada sesión se sienta como un refugio, como un hogar seguro donde uno puede ser realmente uno mismo.
Desde que empecé las sesiones encontré un lugar de escucha y acompañamiento en mi proceso de duelo. Desde la primera cita me sentí acompañada: me costaba mucho expresar mis emociones y, de a poco, con tu ayuda encuentro cómo decir lo que me pasa.
Llevo meses trabajando con ella y no solo me ha ayudado a entender y dar lugar al dolor por la pérdida de mi madre, sino que me enseñó a transitar el duelo en los últimos meses de vida de mi padre. Si estás pasando por esos momentos y no sabes cómo gestionarlo, ella te ayudará.
Preguntas frecuentes
Acompaña el proceso de duelo: ayuda a entender qué te está pasando, a poner palabras al dolor y a encontrar un modo propio de convivir con la ausencia. La tanatología es la disciplina que estudia y acompaña los procesos de muerte, duelo y pérdida.
El acompañamiento en duelo se centra específicamente en la pérdida. No realizo diagnósticos ni trato patologías: mi trabajo es acompañarte a atravesar el proceso. Si durante el camino aparecen señales de duelo complicado, depresión o ansiedad severa, te lo diré con claridad y te orientaré hacia un profesional de la salud mental.
Sí. Una ruptura, una migración, un diagnóstico, una etapa que termina o una vida que imaginabas y no llegó también son pérdidas. Se llaman pérdidas simbólicas y necesitan el mismo cuidado que una muerte.
Sí. Todas mis sesiones son por videollamada, así que puedes hablar desde tu casa, en tu espacio seguro. Atiendo desde cualquier país de habla hispana.
No. Es muy habitual que un duelo antiguo se remueva con otra pérdida, con una fecha señalada o con un cambio vital. El tiempo por sí solo no cierra nada; el acompañamiento sigue siendo útil pasados los años.
Antes que una frase hecha, es preferible el silencio. Y ante la duda, preguntar: "¿qué necesitas?". Ayuda mucho más algo concreto —hacerle la compra, dejarle comida en la nevera, proponerle un paseo corto— que intentar quitarle el dolor. Nuestro lugar es acompañarlo, no resolverlo.
La sesión dura una hora aproximadamente. La frecuencia la decidimos en el primer encuentro, según lo que necesites: no hay un número mínimo de sesiones al que comprometerse.
Por WhatsApp. Me escribes contando brevemente qué te ocurre y buscamos juntos un hueco. No hace falta que sepas explicarlo bien: basta con un mensaje.
Pedir cita
No hace falta que sepas explicar lo que te pasa. Basta con un mensaje.
Sesiones 100% online por videollamada